Pueblo indígena
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Yanesha

Al pueblo yanesha se le conoce también bajo el nombre de ´amuesha'. El término ‘yanesha' significa, en su propia lengua, ‘nosotros la gente’ y, a diferencia de los otros nombres bajo los cuales se ha conocido a este pueblo, ésta es una denominación propia.

Antiguamente, el pueblo yanesha se asentó en los valles del río Huancabamba, Chorobamba, Paucartambo y Perené. El mítico Cerro de la Sal, que ocupó parte de este territorio, fue escenario del intercambio comercial y ritual que permitió el encuentro entre varios pueblos amazónicos. La cercanía del territorio ocupado por los yanesha a los Andes centrales, permitió además, que este pueblo tuviera contacto con poblaciones andinas desde antes de la llegada de los españoles.

Actualmente, las comunidades nativas yanesha se ubican principalmente en la zona amazónica de los departamentos de Huánuco, Pasco y Junín. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades yanesha se estima en 11, 316 personas.

Historia

De acuerdo con Santos Granero (1994) y Chase Smith (1999), el pueblo yanesha mantuvo vínculos con poblaciones andinas desde antes de la llegada de los españoles. Prueba de ello serían los mitos y otros relatos que aún tienen vigencia en las comunidades yanesha, y la existencia de palabras de origen quechua en el vocabulario de este pueblo.

El famoso Cerro de la Sal, ubicado en el límite del territorio ancestral yanesha y ashaninka, fue escenario de múltiples intercambios comerciales y rituales que los yanesha mantuvieron con muchos pueblos amazónicos y andinos (Santos Granero 2004).

Los primeros documentos etnográficos que mencionan a los yanesha datan de mediados del siglo XVI, entre 1533 y 1576, cuando Diego de Porres ingresó a la selva central desde la zona andina. Los misioneros contactarían por primera vez al pueblo yanesha durante esta expedición (Santos Granero 2004, Chase Smith 1999).

Entre los siglos XVI y XVII, los misioneros franciscanos y dominicos intentaron establecer misiones en territorio yanesha sin mucho éxito, debido al rechazo por parte de las poblaciones indígenas. Recién a inicios del siglo XVIII, los franciscanos lograron asentarse en el territorio ancestral de los yanesha estableciendo, hacia 1715, cinco misiones. La incursión de misioneros produjo cambios importantes en la sociedad yanesha, siendo uno de los impactos más importantes la disminución de la población nativa debido a enfermedades (Santos Granero 1994).

En 1742 tuvo lugar el levantamiento indígena más importante de la región, liderada por Juan Santos Atahualpa. Los yanesha participaron de esta rebelión junto a otros pueblos indígenas, logrando expulsar a los misioneros de la región. Desde esta época, hasta un siglo después la selva central se mantuvo “inaccesible” a los foráneos (Santos Granero 1994).

Posterior a la independencia peruana, se fundó el fuerte militar de San Ramón en 1847 y la ciudad de La Merced en 1869, ocupando parte importante del territorio ocupado por los yanesha. Parte de la política estatal fue impulsar la colonización de la Amazonía, propósito con el cual se fundó la Sociedad de Inmigración y Colonización. Bajo el auspicio de esta organización, se asentaron en Pozuzo inmigrantes tiroleses alemanes, en el extremo norte del territorio ocupado por este pueblo (Santos Granero 2004).

El incremento de los precios del café y de la caña de azúcar atrajeron a un gran número de migrantes campesinos y en 1891 se fundó la ciudad de Oxapampa. Con la ola de colonización, los yanesha fueron confinándose a espacios más reducidos. El momento cumbre fue cuando el Estado peruano concedió 500,000 hectáreas de la selva central a la Peruvian Corporation Company, la misma que se estableció en las dos márgenes del río Perené hasta su confluencia con el río Tambo, en zonas ocupadas por los pueblos yanesha y ashaninka. Esta empresa continuaría promoviendo la expansión de los colonos en la selva central hasta la primera mitad del siglo XX.

A partir de la década de 1940, se aceleró el proceso de integración de la población yanesha al mercado nacional, primero como peones estacionales de las haciendas o patrones, y luego como pequeños productores independientes de café y ganado (Santos Granero 2004).

Finalmente, dentro de la historia más reciente, en la década de 1980 la vida de los yanesha fue afectada dos fenómenos de características diferentes: por un lado, por el programa masivo de construcción de carreteras y promoción de la colonización en la Selva Central que se impulsó desde el Estado peruano.

Por otro lado, a mediados de la década de 1980, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) comenzó a expandirse hacia la región amazónica, desarrollando sus acciones subversivas, principalmente en las provincias de Oxapampa y Chanchamayo, en donde vivían muchos yanesha y ashaninka. La acción violenta de este grupo tuvo consecuencias nefastas sobre la población mestiza e indígena asentada en esta zona. Una acción importante se dio en el año 1989, cuando los líderes yanesha se unieron a los ashaninka para expulsar de su territorio al grupo armado, logrando su cometido en el año 1990 (CVR 2003).

Instituciones sociales, económicas y políticas

Según la tradición yanesha, la caza es principalmente una actividad masculina, pero no exclusiva, pues en esta actividad pueden participar también mujeres y niños. Los yanesha tienen cuatro técnicas de caza, siendo las más tradicionales las que utilizan arco y flecha y trampas. En las últimas cuatro décadas, se han incorporado otras prácticas, como el uso de perros y de escopetas. La poca disponibilidad de animales en la zona alta del territorio yanesha, habría cambiado ciertas prácticas rituales asociadas a esta actividad (Santos Granero 2004).

La pesca es una de las actividades de mayor importancia en las comunidades ubicadas en la zona baja del territorio yanesha debido a una mayor disponibilidad de recursos en esta zona. Los yanesha cuentan con numerosas técnicas de pesca, asociadas al uso del arco y flecha, la tarrafa, los anzuelos metálicos, las trampas, canastas y cercos. Además se encuentra el uso de tóxicos naturales como barbasco, cube y huaco, este tipo de técnica implica una actividad colectiva que puede ser llevada a cabo por hombres y mujeres, o solo por mujeres (Santos Granero 2004, IBC 2005).

La recolección es una actividad desarrollada tanto por hombres como por mujeres y de tipo aleatoria; es decir, no se trata de una actividad planificada, sino se da de manera fortuita y de manera simultánea con otras actividades, durante la expediciones de caza o pesca, viajes, camino a la chacra, entre otras (Santos Granero 2004).

Santos Granero (2004) señala que anteriormente el pueblo yanesha era más dependiente de los recursos naturales para su subsistencia; si bien, cada vez más las familias yanesha han adoptado actividades económicas articuladas al mercado regional como el cultivo del café y la crianza de ganado, esto no significa que hayan dejado de lado sus actividades de subsistencia tradicionales como la horticultura, la caza, la pesca y la recolección.

Creencias y prácticas ancestrales

Como muchos otros pueblos de la Amazonía peruana, los yanesha tienen una estrecha relación con la naturaleza. En este contexto, Santos Granero (2004) señala que este pueblo considera que el éxito de las actividades productivas depende en gran medida de un conjunto de saberes basados en la observación y la experiencia, pero además, en cuestiones “mágicas”. Así por ejemplo, la selección de un sitio para la chacra requiere, según la tradición yanesha, que se observe y palpe la tierra, y que además se realice un acto adivinatorio para confirmar si el sitio elegido es una buena elección. La adivinación con hojas de coca puede confirmar esta decisión, o por el contrario, indicar que se trata de un mal sitio para sembrar, ya que en él rondan “sombra errantes” o es un lugar donde habita un espíritu.

Siendo esta una cultura oral, el papel que juegan los mitos para la preservación de la memoria colectiva es muy importante. Según Santos Granero (1994), para el pueblo yanesha el conocimiento de los mitos realza el prestigio de una persona. Por esta razón, no cualquiera puede contar un mito, sino tiene que ser una persona que posee el conocimiento suficiente para narrarlo en público. La mitología yanesha está divida en dos tipos de narrativas: la primera hace referencia a sus dioses y los principales sucesos históricos; y la segunda, hace referencia a un gran número de relatos donde los personajes son animales o personajes míticos secundarios, los cuales suelen tener una moraleja escondida.

Los estudios realizados por Richard Chase Smith (1982) entre los yanesha, demuestran que la música juega un papel bien importante en su cultura. Tal es así que, uno de sus mitos relata que antes que conocieran la música vivían en guerra y sin vínculos sociales entre ellos.

Bibliografía

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Donde nuestros ancestros alguna vez caminaron. Territorialidad y lugares sagrados amuesha en la Amazonía andina del Perú central. Ponencia presentada en el Coloquio Internacional de la Universidad de París III – Nueva Sorbona.
CHASE SMITH, Richard
1999
Caciques chinchaycochas, funcionarios incas y sacerdotes amueshas: los caminos antiguos de Chinchaycocha hacia la selva central. Ponencia presentada en la conferencia La Cultura de Pasco. Universidad Daniel Alcides Carrión. Cerro de Pasco.
CHASE SMITH, Richard
1982
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COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN (CVR)
2003
“Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas”. Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Tomo V, capítulo 2. Lima: CVR.
INSTITUTO LINGÜÍSTICO DE VERANO (ILV)
2006
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INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA (INEI)
2007
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INSTITUTO DEL BIEN COMÚN (IBC)
2005
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SANTOS GRANERO, Fernando
2004
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SANTOS GRANERO, Fernando
1994
El poder del amor. Poder, conocimiento y moralidad entre los amuesha de la selva central del Perú. Quito: Abya Yala.