Pueblo indígena
Familia lingüística

Uro

Los uros constituyen un pueblo originario ubicado en la bahía de Puno, cuya población mayoritaria se ha asentado durante siglos en enormes balsas de totora denominadas “islas flotantes”, las cuales navegan sobre las aguas del lago Titicaca; y cuya lengua pertenece a la familia linguística Uru-Chipaya.

Adaptados a su medio natural, los antiguos uros tuvieron como principal actividad la pesca y la caza de aves que habitan en el lago, desarrollando además conocimientos y prácticas relacionadas al manejo de la totora que les sirven hasta la actualidad para la confección de las “islas flotantes”, viviendas y naves del mismo material.

El 18 de enero del año 2013, el Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, declaró Patrimonio Cultural de la Nación a “los conocimientos y prácticas ancestrales de manejo de la totora desarrollados por el grupo originario uro, ubicado en el lago Titicaca, región Puno”, precisando que “estos elementos del patrimonio cultural inmaterial demuestran la capacidad creativa de este grupo para su adaptación al hábitat mediante soluciones originales, constituyendo una expresión de la identidad cultural del referido grupo uro”.

A través del expediente remitido por la Dirección Regional de Cultura de Puno, para la declaratoria en mención, se conoce que la población auto-identificada como parte del pueblo uro habita principalmente en las islas flotantes del lago Titicaca, dentro de la Reserva Nacional del mismo nombre.

Historia

Los orígenes del pueblo uro se remontan a épocas anteriores a los incas. De acuerdo con varios investigadores, los uros serían un grupo de los pobladores más antiguos de la meseta del Collao. Julio Delgadillo (1998) sostiene que existe evidencia arqueológica para estimar que los antepasados del pueblo uro ocuparon el área en el año 1200 a.C. Por su parte, otros investigadores han relacionado los orígenes del pueblo uro al denominado periodo pre-cerámico, entre los años 3000 y 2000 a.C. (DRC Puno 2012).

El Collao es una región que ha pasado por sucesivas ocupaciones. Entre el siglo I y siglo XIII fueron los tiawanaku quienes habrían habitado esta zona, los cuales serían los portadores de la lengua puquina, posiblemente la lengua originaria de los uros (Bouysse-Cassagne 1987). Luego de la desaparición de los tiawanaku, esta zona fue ocupada por varios reinos aimaras, quienes habrían sometido a los pobladores originarios, entre ellos los uros, arrinconándolos a un hábitat más propio: el lago, el río Desaguadero y sus afluentes, e incorporando a otros a la sociedad agrícola aimara (Prada 2008).

Luego de la conquista del Collao, por parte de los Incas, los uros habrían sido incorporados al imperio a través del pago de tributos, los cuales eran de pescado y la confección de petacas de paja (Prada 2008, Delgadillo 1998).

Los primeros informes coloniales que refieren a este pueblo se remontan a la década de 1570, durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo. Tras un viaje a la provincia de Charcas, hoy parte del territorio boliviano, Toledo daría cuenta de la existencia de dos etnias en el Collao: aimara y uro. La proporción de aimaras y uros en las encomiendas de Charcas y Cusco se estimó en 3 a 1, por aquella época dando cuenta de la predominancia aimara. Según Therese Bouysse-Cassagne (1987), esta relación se mantendría 40 años después.Ya para esta fecha, además, se encuentra población uro que habla indistintamente uroquilla, puquina, aimara y quechua. Esto supone que, como grupo, los uro condensan de alguna manera las diversas etapas históricas por las que ha atravesado la zona: la primera, la más lejana, serían los uros de habla uroquilla; la segunda, los uros de habla puquina, que representan la influencia tiawanaku; y la tercera la predominancia del grupo aimara (Bouysse-Cassagne1987).

Durante las últimas décadas del siglo XVI, se tuvo diversas referencias al pueblo uro; relacionadas a la tributación, la ubicación del pueblo en la meseta del Collao, sus relaciones con población aimara y quechua, su evangelización, su lengua y sus costumbres. Los cronistas Martín de Murúa y Baltasar Ramírez, en los añor 1590 y 1597 respectivamente, hicieron mención a este pueblo y a la manera en que vivían en casas construidas sobre totora que flotaban en el agua (Delgadillo 1998).

Entrado el siglo XVII, las menciones al pueblo uro serían cada vez más escasas; sin embargo, los documentos de viajeros que visitaron la zona del Altiplano durante el siglo XIX, volverían a referirse a este pueblo, a su ubicación y a la población estimada de indígenas uro. Por ejemplo, el historiador José Toribio Polo realizó un viaje a la región Desaguadero en el año 1873, a partir del cual estimó que la población de indígenas uro en las haciendas del mismo nombre de Perú y Bolivia, era de 809 personas (DRC Puno 2012).

En las últimas décadas el sector turístico empezó a crecer en Puno y con esto empezaron a visibilizarse nuevamente los uros como pueblo originario. Si bien actualmente los uros no cuentan con idioma propio pues la mayoría de ellos habla aimara como lengua materna, se conoce que la población de la Comunidad Campesina Uros Chulluni conservó el uro como idioma nativo hasta la década de 1920 (DRC Puno 2012).

A mediados de la década de 1980, la región Puno se vio afectada por una serie de inundaciones. Estas inundaciones afectaron a la población uro que habitaba algunas islas flotantes, pues tuvieron como resultado el desplazamiento de una importante cantidad de islas desde la parte norte hacia la parte sur de la Reserva Natural del Titicaca.

Instituciones sociales, económicas y políticas

Harriet Klein (1973) sostiene que, si bien en sus inicios el pueblo uro se caracterizaba por las uniones matrimoniales al interior del grupo, el creciente intercambio con el pueblo aimara desde épocas tempranas motivó el incremento de uniones matrimoniales entre uros y aimaras.

Los uros han habitado mayoritariamente en enormes balsas de totora que flotan sobre el lago Titicaca, las “islas flotantes”. Una característica de este tipo de isla es que, recién construida, esta suele albergar una o dos familias. Con el paso del tiempo y el crecimiento natural de la población, la superficie de la isla se va ampliando continuamente (DRC Puno 2012).

Por la ubicación de este pueblo, el agua ha sido el recurso natural de mayor importancia para los uros. Así, este pueblo ha consistido tradicionalmente en una colectividad de pescadores, cazadores de aves, recolectores y cortadores de totora, elemento determinante en el ecosistema del lago Titicaca. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos uros se vieron obligados dejar las islas flotantes y migrar a tierra firme, convirtiéndose gradualmente en agricultores debido a factores demográficos y ecológicos (Klein 1973). Su condición de pescadores, cazadores y recolectores dentro del habitat de Lago Titicaca evidencia que en tiempos anteriores al incanato, los uros habrían sido una población semi-nómade, obligada a sedentarizarse para el cobro de tributos (Prada 2008).

La presencia del turismo en la región Puno durante las últimas décadas, ha provocado cambios importantes en la forma de vida de las familias uro. Actualmente, muchas familias uro forman parte del circuito turístico dirigido a promocionar la visita de turistas nacionales y extranjeros a las denominadas “islas flotantes de los uros”. Durante estas visitas, las familias ofrecen servicios tales como paseos en balsas de totora, venta de artesanías, turismo vivencial, entre otros (DRC Puno 2012).

A partir de la información sistematizada por la Dirección Regional de Cultura de Puno (2012) sobre el pueblo uro, se conoce que gran parte de varones uro se dedica al transporte de turistas hacia las denominadas “islas flotantes de los uros”, mientras que muchas mujeres tienen como actividad remunerada exclusiva la venta de artesanías.Son particularmente las mujeres uro quienes, aprovechando la materia prima disponible como la lana de ovino, la fibra de alpaca y la totora, producen una importante cantidad de objetos artesanales para la venta, dentro de los que se encuentran mantas y mochilas bordadas, chuspas, chullos, fajas y otros tejidos, así como también trabajos en totora (DRC Puno 2012).

Mientras tanto, la población uro de las islas flotantes ubicada en zonas más alejadas del lago Titicaca, y que no participa del circuito turístico, estaría dedicada en mayor medida a las actividades productivas tradicionales, tales como la pesca, la caza y la recolección.

La pérdida de su lengua originaria, así como la incorporación de actividades económicas no tradicionales a su vida diaria (como la agricultura, desde la época prehispánica, y hace pocas décadas el turismo), ha generado una corriente de opinión que sugiere que los uros serian parte de los aimaras como grupo étnico mayor. A pesar de ello, hay un importante empuje de parte de los propios pobladores uros por poner en valor la cultura y el idioma originario de este grupo.

Creencias y prácticas ancestrales

El pueblo uro ha sido ampliamente conocido por el uso tradicional de la totora, planta perenne que constituye el recurso natural por excelencia de los habitantes que, desde tiempos ancestrales, se asentaron en torno a los humedales y pantanos del lago Titicaca. A lo largo de su historia, los uros han dado a la totora dos usos principales, los cuales han sido centrales para la subsistencia de su pueblo: en primer lugar, la totora ha sido un recurso imprescindible para la construcción de grandes balsas habitables, “islas flotantes” en donde sigue habitando una gran cantidad de familias uro. Y, en segundo lugar, los uros han empleado la totora para la construcción de embarcaciones destinadas a la pesca, la caza y la recolección de huevos de aves en el lago; las cuales también sirven como medio de transporte (DRC Puno 2012).

La construcción de “islas flotantes”, como de naves lacustres, constituye una de las prácticas ancestrales del pueblo uro, y refieren a conocimientos que los uros han transmitido de generación en generación hasta la actualidad. Un ejemplo de cómo estos conocimientos y prácticas han sido el resultado de su adaptación al medio ambiente y a los recursos disponibles, es que la construcción de embarcaciones de totora tiene la ventaja de que no contribuye a la contaminación del lago como aquellas propulsadas a motor. Por otro lado, esta práctica aprovecha al máximo la disponibilidad abundante de totora como materia prima (DRC Puno 2012).

Debido al contacto sostenido, que desde tiempos prehispánicos mantuvieron los pueblos uro y aimara, es difícil distinguir creencias ancestrales cuyos orígenes se relacionan únicamente con el pueblo uro. Quizá una de las pocas evidencias con las que hoy se cuenta sobre la cosmovisión del pueblo uro es el hallazgo de cerámica en Tiahuanaco, cuyos dibujos y decoraciones representan a la luna. Se cree que la luna habría sido la deidad principal de este pueblo por haber "iluminado" a los uros en sus expediciones nocturnas de pesca y caza (DRC Puno 2012).

Organizaciones representativas de nivel comunal

A partir de las fuentes oficiales recopiladas, tales como los censos del Instituto Nacional de Estadística e Informática y el directorio de comunidades campesinas del Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (COFOPRI), no se cuenta con información respecto de organizaciones representativas del pueblo uro.

No obstante, la Dirección Regional de Cultura de Puno ha recopilado fuentes que indicarían que la Comunidad Campesina Uros Chulluni constituye una organización de nivel comunal representativa de este pueblo.

Otros datos

Actualmente, el pueblo uro habita principalmente en el distrito de Puno y en las islas flotantes de la bahía de Puno, sobre el lago Titicaca. La Comunidad Campesina de Uros Chulluni ha sido identificada como el lugar en tierra firme, donde habita la mayor parte de la población que se reconoce como parte del pueblo uro.

A partir del Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en el año 2007, la población de la Comunidad Campesina Uros Chulluni se estima en 550 personas. Según los datos del mismo censo, la población en seis islas flotantes cercanas a dicha comunidad, es de 100 personas (INEI 2007).

Además de las islas flotantes situadas frente a la Comunidad Campesina de Uros Chulluni, la Dirección Regional de Cultura Puno señala que hay un conjunto de población uro que habita en islas flotantes frente a la Península de Capachica y cerca de la isla de Amantani. A diferencia de las primeras, la dinámica en estas islas no tiene como eje económico la actividad turística.

Mediante la declaratoria de los conocimientos y prácticas ancestrales de manejo de la totora, el Estado peruano reconoce la existencia de “un grupo originario reconocido como uro” en el lago Titicaca, región Puno. Asimismo, precisa que una de las características más importantes de este grupo es que “habita en enormes balsas hechas de totora, planta perenne, común en esteros y pantanos de América, cuyo tallo erguido mide entre uno y tres metros, según las especies”.

Por otro lado, en enero del año 2014, el actual alcalde del Centro Poblado Uros Chulluni, Víctor Panca, solicitó asistencia al Ministerio de Cultura en el proyecto de revitalización de la lengua uro, mediante el oficio N° 043-2014 MCPT-UCH-PUNO.

Bibliografía

BOUYSSE-CASSAGNE, Therese
1987
La identidad aymara: aproximación histórica, siglo XV – siglo XVI. Lima: IFEA
DELGADILLO, Julio
1998
La nación de los Urus-Chipaya. Oruro: CEDIPAS, Centro Diocesano de Pastoral Social.
DIRECCIÓN REGIONAL DE CULTURA DE PUNO (DRC)
2012
Expediente declaración de la tecnología ancestral de construcción de isla flotante uros, Patrimonio Cultural de la Nación.
INEI
2007
Censo Nacional 2007 (XI de Población y VI de Vivienda).
KLEIN, Harriet
1973
“Los urus: el extraño pueblo del Altiplano”. En: Revista de Estudios Andinos. Volumen III, No 1, La Paz.
PRADA, Raúl
2008
“Poder, saber y subjetividad en los movimientos indígenas”. En: Subversiones indígenas. PRADA, Raúl. La Paz; CLACSO, Muela del Diablo Editores, Comuna [http://www.jornada.unam.mx/2009/11/07/raul.html]