Pueblo indígena
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Tikuna

La palabra tikuna puede traducirse como taco ‘hombre’ y una ‘negro’. Este término se refiere a la costumbre de este pueblo de pintarse el cuerpo de negro con un tinte natural proveniente del árbol de la genipa, huito. Si bien los tikuna se reconocen bajo esta denominación, se identifican también con el término du-u, que en su lengua originaria significa ‘gente’.

Uno de los rituales tradicionales con los que se ha conocido al pueblo tikuna es el rito de pubertad entre las jóvenes. Esta celebración consiste en aislar a la joven durante meses, en los que su familia reúne comida y prepara la bebida típica ‘masato’. La ceremonia tradicional incluye música, adornos y pintura corporal con huito para la joven, así como bailes, consumo de bebidas y alimentos de los asistentes.

Tradicionalmente, el pueblo tikuna se ha asentado en ambas márgenes del río Amazonas y sus afluentes, cerca de la frontera peruana con Colombia y Brasil. Actualmente, este pueblo se ubica principalmente en el departamento de Loreto. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades tikuna se estima en 8, 330 personas.

Historia

La primera referencia al pueblo tikuna tiene origen en el contacto que su población mantuvo con misioneros y comerciantes desde la época de la Colonia. Mientras que algunos cronistas dedicaron parte de sus relatos a presentar rasgos característicos de los tikuna, como su organización social y su religión, los misioneros Cristóbal de Acuña y Laureano de la Cruz, dieron cuenta de la existencia en este pueblo cuando entre la década de 1630 y 1640 exploraron parte del territorio de los tikuna (Goulard 2009, 1994). En esta época, los tikuna eran un pueblo semi-nómade, eminentemente de cazadores (INEI 2007).

Con la llegada de los misioneros, los tikuna dejaron sus asentamientos en zonas interfluviales y se instalaron en las márgenes del Amazonas y sus afluentes; así como en los lagos de las tierras bajas (AIDESEP et al. 2000). La frecuencia de los conflictos que tuvieron con otros pueblos indígenas, las agresiones externas y las epidemias que los afectaron durante esta época, diezmaron a la población tikuna (Goulard 1994).

Las incursiones esclavistas portuguesas provenientes del Brasil, que tuvieron lugar a mediados del siglo XVIII, acarrearon el establecimiento del trabajo obligatorio. En este contexto, las autoridades de Loreto establecieron que la población indígena estaría a su servicio a tiempo completo, por un período que podía fluctuar entre los dos y doce meses. Las incursiones de los comerciantes influyeron en la percepción de los tikuna respecto de los misioneros, a quienes empezaron a ver como protectores. Así, algunos tikunas se sumaron a las misiones conformadas por otros pueblos (Mora y Zarzar 1997).

Mientras los tikuna proveían a los patrones de caucho, fariña y otros productos, ellos recibían herramientas, maíz y licor de los foráneos. A raíz de disminución del valor comercial que tenía el caucho, los tikuna se involucraron, en mayor medida, en actividades como la pesca comercial, la extracción de madera y la ganadería. Darcy Ribeiro y Mary Wise mencionan que en la década de 1970, varias comunidades tikuna se encontraban aún bajo la explotación de los patrones comerciantes (Ribeiro y Wise 1978).

Jean-Pierre Goulard (1994) señala que el periodo de auge del caucho influye en el proceso de fluvialización y de sedentarización de los tikuna, ya que muchos de ellos se asientan en el hábitat ribereño por temor a la incursión de los caucheros. A finales del siglo XIX se conforma un territorio tikuna que va desde la desembocadura del río Atacuari hasta la ciudad actual de Fonte Boa, que se extiende entre los países limítrofes (Perú y Brasil), y se mantiene hasta la actualidad (Goulard 2009).

Instituciones sociales, económicas y políticas

Tradicionalmente las familias tikuna han habitado casas multifamiliares llamadas ‘maloca’ y han mantenido una organización social basada en clanes, clasificados según los nombres de aves, animales terrestres y vegetales. Estos clanes, cuya filiación se transmite por vía paterna, se agrupan en dos mitades: la de los ‘seres con plumas’ y la de los ‘seres sin plumas’ (Mora y Zarzar 1997).

Jean-Pierre Goulard (2009) menciona que hasta fines del siglo XIX, los tikuna tenían como principales actividades la caza y la horticultura. Sin embargo, este pueblo habría reemplazado progresivamente la caza por la pesca, debido a su desplazamiento hacia las riberas del Amazonas en los inicios del siglo XX.

Por su parte, el Instituto Lingüístico de Verano (ILV 2006) ha señalado que entre las actividades económicas anteriormente descritas, los tikuna hoy practican en mayor medida una agricultura de roza y quema destinada al consumo y a la venta. Tienen entre sus principales cultivos variedades de plátano, yuca, maíz, camote, piña, huito, achiote y tabaco.

Como en muchos otros pueblos de la Amazonía, existe entre ellos una tradicional división de roles por género, según la cual los hombres se encargan de la caza y de la preparación de la chacra, mientras que las mujeres mantienen la chacra, participando de la siembra y la cosecha (ILV 2006).

Creencias y prácticas ancestrales

Jean-Pierre Goulard (2009) dedica parte de su trabajo sobre los tikuna a los rituales que celebran periódicamente y que señalan las etapas del ciclo de vida, haciendo especial énfasis en el embarazo, la infancia y la pubertad. Las mujeres tikuna protegen a sus hijos durante el embarazo cubriéndose todo el cuerpo, o parte de él, con huito. Así, evitan el daño causado por ‘entidades nefastas’ conocidas como ngo-ogu.

De igual manera, se cree que la mujer gestante, al parir, debe tomar a su niño con las manos ennegrecidas con huito para que este no enferme. Tras el corte del cordón umbilical, se le atribuye al recién nacido un nombre, se le asea y se le pinta con el mismo tinte natural, el cual lo protegerá de las agresiones de los ngo-ogu atraídos por el ‘olor’ de su sangre.

En cuanto al desarrollo del niño, los tikuna dicen que a lo largo de la infancia la madre ‘marca’ a su hijo a través de una serie de cuidados, que se traducen en la manera cómo se traslada al niño y cómo se le alimenta. A lo largo de este proceso, que los tikuna llaman dekuchi, la madre siempre lleva a su niño con ella y lo mantiene a su lado, específicamente a la altura de la cadera. Asimismo, coloca en la muñeca del niño un brazalete para su protección (Goulard 2009).

De todos los rituales que practican, el pueblo tikuna ha sido conocido por los llamados ritos de pubertad de las mujeres, celebraciones que los tikuna comparten hasta la actualidad (Goulard 2009, ILV 2006). El Instituto Lingüístico de Verano (ILV 2006) narra cómo, durante este ritual, se apartaba a la joven luego de su primera menstruación, mientras que su familia trabajaba durante meses con el propósito de reunir alimentos y preparar masato para la celebración. La ceremonia incluía música, adornos y pintura corporal con huito para la joven, así como bailes, consumo de bebidas y alimentos para los asistentes (ILV 2006).

Por su parte, Goulard (2009) ha señalado que este ritual tiene vigencia entre los tikuna, con algunas formas de actualización. Este ritual habría sido adaptado de tal forma que, por ejemplo, ya no se les arranca el cabello a las jóvenes, sino que se les corta con hojas de afeitar. Actualmente, no solo los tikuna participan de esta celebración, asisten, por ejemplo, mestizos que viven en las riberas del Amazonas.

Participación en Procesos de Consulta Previa

Además de los dos procesos a nivel nacional, el pueblo tikuna viene participando del proceso de consulta previa sobre el proyecto Hidrovía Amazónica.

Para conocer más sobre estos procesos, visite el portal web de Consulta Previa en: http://consultaprevia.cultura.gob.pe/

Bibliografía

AIDESEP, FORMABIAP, FUNDACIÓN TELEFÓNICA
2000
El ojo verde. Cosmovisiones amazónicas. Lima: AIDESEP, FORMABIAP, Fundación Telefónica.
CHIRIF, Alberto y Carlos MORA
1977
Atlas de comunidades nativas. Lima: Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS).
GOULARD, Jean-Pierre
2009
Entre mortales e inmortales: el ser según los ticuna de la Amazonía. Lima: CAAAP, IFEA.
GOULARD, Jean-Pierre
1994
“Los ticuna”. En: SANTOS GRANERO, Fernando y Frederica BARCLAY (editores). Guía etnográfica de la Alta Amazonía. Volumen I. Quito: FLACSO, IFEA, pp. 309-444.
INSTITUTO LINGÜÍSTICO DE VERANO (ILV)
2006
Pueblos del Perú. Adaptado del libro People of Peru, 1999. Lima: Instituto Lingüístico de Verano.
INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA (INEI)
2007
II Censo de Comunidades Indígenas de la Amazonía Peruana 2007. Resultados definitivos. Lima: Instituto Nacional de Estadística e Informática.
MORA, Carlos y Alonso ZARZAR
1997
“Información sobre familias lingüísticas y etnias en la Amazonía peruana”. En: BRACK, Antonio (editor), Amazonía peruana, comunidades indígenas, conocimientos y tierras tituladas: Atlas y base de datos. Lima: GEF, PNUD, UNOPS.
RIBEIRO, Darcy y Mary WISE
1978
Los grupos étnicos de la Amazonía peruana. Lima: Ministerio de Educación, Instituto Lingüístico de Verano.