Pueblo indígena
Lengua
Familia lingüística

Nomatsigenga

El pueblo nomatsigenga ha sido estrechamente vinculado con el pueblo ashaninka debido a que comparten una tradición histórica y, en gran medida, cultural. Si bien se les ha denominado campa, al igual que a los ashaninka, este pueblo considera esta denominación como peyorativa. Así, este pueblo ha preferido la denominación nomatsigenga.

Al igual que otras 11 lenguas originarias de la Amazonía peruana, la lengua nomatsigenga pertenece a la familia lingüística Arawak.

El pueblo nomatsigenga ha vivido en los contrafuertes orientales de los Andes, en la selva central del país. Actualmente, este pueblo se ubica principalmente en la provincia de Satipo del departamento de Junín. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades nomatsigenga se estima en 11, 147 personas.

Historia

A partir del hallazgo de herramientas de bronce y restos de cerámica Inca, se presume que, al igual que pueblos cuyas lenguas pertenecen a la familia Arawak, los nomatsigenga mantuvieron relaciones de intercambio con poblaciones andinas desde épocas anteriores a los incas. Probablemente, su relación con poblaciones andinas se habría intensificado a inicios del gobierno del Inca Pachacútec, entre los años 1438 y 1463 (Shaver y Dodds 1990).

En las primeras décadas del siglo XVII inició el proceso de evangelización en la selva central, el cual tuvo como resultado la fundación de misiones por parte de religiosos franciscanos y dominicos en el ámbito de la selva central. Uno de los primeros encuentros entre misioneros y población nomatsigenga se habría dado en el año 1635, cuando los franciscanos fundaron una misión en Quemirí, a orillas del río Chanchamayo. En este preciso lugar se fundaría luego la ciudad de La Merced en la provincia de Chanchamayo, región de Junín.

Los misioneros tuvieron varios intentos para establecerse en la zona denominada el Cerro de la Sal, lugar de confluencia y de intercambio de productos de varios pueblos indígenas. A pesar de que sus misiones no tuvieron mucho éxito, debido a la resistencia de los indígenas, los franciscanos fundan en el año1673 la misión de Santa Cruz de Sonomoro, desde donde intentarían nuevamente evangelizar al pueblo nomatsigenga (ILV 2006, Shaver y Dodds 1990). Por esos años, el número de misiones siguió creciendo, llegando a ubicarse en la zona ocupada por los nomatsigenga 38 de ellas  hacia el año 1675 (AIDESEP et al. 2000).

La rebelión que lideró Juan Santos Atahualpa contra los misioneros y conquistadores españoles en el año 1742 significó la unión de distintos pueblos indígenas que ocupaban parte de la selva central, entre los que se encontraba el pueblo nomatsigenga. Con la finalidad de detener el avance de la rebelión hacia la zona andina, las autoridades coloniales se vieron obligadas a cerrar las fronteras de la selva central (Santos Granero y Barclay 1995). De esta manera, la rebelión impidió que los españoles ocuparan buena parte de este territorio por casi un siglo (Barclay 2006).

En la segunda mitad del siglo XIX se dieron nuevas incursiones a territorio de pueblos arawak como el nomatsigenga, que tuvieron como finalidad la explotación agrícola y ganadera. A la fundación del Fuerte San Ramón, en el año 1847, y la ciudad de La Merced, el el año 1869, se sumó la llegada de un contingente de migrantes europeos a la zona. El desarrollo agrícola y ganadero, así como el surgimiento de haciendas de café, caña de azúcar y frutales, propiciaron una masiva corriente migratoria de colonos andinos (Barclay 2006). En cuanto a los indígenas, a inicios del siglo XX participarían nuevamente en levantamientos frente al abuso de los patrones caucheros y de los colonos que ocuparon la zona (ILV 2006).

En las décadas de 1950, 1960 y 1970 se dieron epidemias que afectaron a la población nomatsigenga. Un caso fue la epidemia de sarampión que en el año 1956 ocasionó la desaparición de casi la mitad de la población nomatsigenga (Shaver y Dodds 1990).

En la década de 1980, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso ocuparon zonas donde vivían los nomatsigenga y desplegaron numerosas acciones subversivas expandiéndose con fuerza por la región, llegando a dominar prácticamente toda la provincia de Satipo y obteniendo el control de los valles de los ríos Perené, Ene y Tambo (Aroca y Maury 1993, Espinosa 1993). Así, hacia el año 1988 esta zona fue declarada en “estado de emergencia”, registrándose una serie de enfrentamientos y muertes que afectaron a este pueblo (CVR 2003).

Instituciones sociales, económicas y políticas

El pueblo nomatsigenga ha practicado la agricultura de roza y quema como una importante actividad para su subsistencia. Entre los productos más tradicionales para el cultivo están la yuca, el plátano, el camote, el maíz, el arroz, el zapallo, la caña de azúcar, el frijol y la piña. Entre los productos que comercializan en mayor medida están el café y el cacao (Shaver y Dodds 1990). En las últimas décadas, el pueblo nomatsigenga ha comenzado a sembrar nuevos productos destinados a la venta; asimismo, se dedican también a la crianza de gallinas y patos para la venta (ILV 2006).

En cuanto a la caza, los hombres nomatsigenga organizan expediciones que pueden prolongarse por varios días, en las que hacen uso de escopetas y de herramientas locales como el arco y la flecha (Shaver y Dodds 1990). Por otra parte, emplean barbasco para la pesca, introduciendo la sustancia de la raíz de la planta en la corriente del agua con la finalidad de aturdir a los peces y poder cazarlos con mayor facilidad (ILV 2006).

Creencias y prácticas ancestrales

Las mujeres nomatsigenga tienen como prácticas ancestrales la preparación del masato -bebida elaborada a base de yuca-, la elaboración de atuendos y de artículos decorativos en base a cortezas de árboles para decorar los cuerpos. De acuerdo con Harold Shaver y Lois Dodds (1990) las mujeres nomatsigenga tienen la costumbre de decorar su vestimenta con objetos tales como escamas de peces de colores, conchas de caracol y pieles de pájaros. Asimismo, tradicionalmente emplean semillas, dientes de animales y tintes naturales como el achiote, a modo de artículos decorativos. 

Bibliografía

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2007
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1990
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