Pueblo indígena
Lengua
Familia lingüística

Nahua

El pueblo nahua, también conocido como yora, es parte de un amplio complejo sociocultural formado por diversos sub-grupos que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras de los ríos Purús y Yurúa, y que hoy conocemos como pueblos indígenas cuyos nombres llevan como sufijo común el término nahua. Todos ellos habrían sido “mitades” de los linajes de un gran grupo cuyas lenguas pertenecen a la familia lingüística Pano. A lo largo de su historia, estos sub-grupos estuvieron expuestos a sucesivas divisiones y cambios, que tuvieron como resultado la consolidación de diferentes identidades.

Dado que los nahuas habitan tradicionalmente zonas relativamente altas de bosques interfluviales en las cabeceras de los ríos y pequeños tributarios de los ríos, han sido también conocidos como uno de los “grupos Pano de cabeceras”, distinguiéndose de otros pueblos cuya lengua pertenece a la familia Pano; los shipibo-konibo, por ejemplo.

El pueblo nahua es uno de los pueblos en situación de contacto inicial que habitan la Amazonía peruana. Este pueblo se ubica en el ámbito de la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros (RTKNN), principalmente en la comunidad nativa Santa Rosa de Serjali en Ucayali. De acuerdo con el Registro de la Dirección de Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial del Ministerio de Cultura, se estima una población de 285 personas en dicha comunidad.

Historia

A partir de relatos orales recogidos por Shepard (2003), se conoce que los pueblos Pano del Purús habitaron un territorio más o menos continuo cuya principal referencia geográfica era la región Embira. De acuerdo con este autor, los nahuas son parte de un amplio complejo sociocultural formado por diversos grupos locales que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras de los ríos Purús y Yurúa.

La distribución actual de estos pueblos sería el resultado de migraciones ocurridas en el siglo XX, como consecuencia de conflictos entre los grupos nahua, pero también con agentes foráneos. El pueblo nahua, por ejemplo, se habría trasladado hacia las cabeceras de los ríos Mishagua, Contejo, Manu y Serjali en la década de 1920, motivados principalmente por la incursión de los caucheros (Shepard 2003, Townsley 1994).

En la década de 1950, los madereros empiezan a incursionar en las zonas donde se refugiaban los nahuas, generándose enfrentamientos violentos entre ambos grupos. Se conoce también que por estos años, los nahuas se enfrentaban con otros pueblos indígenas en el alto río Sepahua y tenían un contacto cada vez mayor con misioneros dominicos que en 1947 habían fundado una misión para evangelizar a los indígenas de la zona (Zarzar 1987). En este contexto, los nahuas obtuvieron la reputación de guerreros, ya que rechazaba sistemáticamente toda tentativa de incursión foránea en las tierras que habitaban (Reynoso y Helberg 1986).

De acuerdo con algunos autores (Shepard 2003, Reynoso y Helberg 1986), el año de 1984 marcó un hito en la historia de los nahuas, ya que las incursiones de agentes foráneos en la zona se intensifican y el pueblo nahua es afectado por una epidemia de infecciones respiratorias que reduce la población a la mitad (Shepard 2003). En estas circunstancias, el Instituto Lingüístico de Verano y la misión dominica de Sepahua brindaron asistencia médica e iniciaron una campaña de vacunación que solo fue parcialmente efectiva (Reynoso y Helberg 1986).

Durante la década de 1980, algunos nahuas se emplean como mano de obra en la extracción de madera; otros, son trasladados a Sepahua por madereros mestizos y yaminahuas que actuaban como intermediarios, y forzados a trabajar para ellos como mano de obra. Como consecuencia de los enfrentamientos violentos con los mestizos y yaminahuas, los nahuas se instalan en la boca del río Serjali, alrededor de 1990. Desde ahí congregan a grupos familiares que vivían dispersos entre los territorios que hoy conforman la RTKNN y el Parque Nacional del Manu, para comenzar a formar el núcleo poblacional de Santa Rosa de Serjali.

La importancia del pueblo yaminahua en la historia y la identidad nahua se evidencia en la interacción entre ambos pueblos en la última mitad del siglo XX, caracterizada por los conflictos pero también por las alianzas familiares. Un ejemplo de este vínculo entre ambos pueblos es el hecho de que el primer presidente de Santa Rosa de Serjali, uno de los líderes que contribuyó a la conformación de esta localidad, haya sido yaminahua (Shepard 2003, SHINAI 2004).

Actualmente, los nahuas de Santa Rosa de Serjali tienen una interacción estable con la sociedad nacional, habiendo participado desde la década de 1990 en acciones legales frente a los abusos y vulneraciones de los derechos de su pueblo. El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Pueblos Indígenas en situación de Aislamiento y Contacto Inicial, en su calidad de ente rector del Régimen Especial Transectorial de protección de los Pueblos Indígenas en situación de aislamiento o en contacto inicial (Ley 28736 y DS N°008-2007-MIMDES), viene coordinando con todos los sectores del ejecutivo, conforme a sus competencias, la atención a las solicitudes de la población Nahua de Santa Rosa de Serjali.   

Instituciones sociales, económicas y políticas

Por lo general, las familias nahuas que viven en Santa Rosa de Serjali basan su sustento cotidiano en una economía de subsistencia que tiene como sus principales actividades la agricultura, la caza y la pesca. Con relación a la agricultura, los nahuas suelen practicar la roza y quema de sus chacras, cultivando principalmente yuca, plátano, camote, sachapapa, caña, papaya, frijol y arroz. De acuerdo con la Dirección de Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial (DACI), cada familia de la comunidad posee, en promedio, de una a cuatro chacras, las cuales suelen ubicarse en las riberas de los ríos Mishagua y Serjali, así como en afluentes de ambos ríos.

Una parte importante de la dinámica socioeconómica de las familias de Santa Rosa de Serjali gira en torno a la capital del distrito de Sepahua en la provincia de Atalaya, ubicada a 4 horas de la comunidad. Allí, muchos nahuas se emplean por temporadas como cargadores de productos para los comerciantes, en el negocio de la extracción de la madera y otros trabajos eventuales. Asimismo, algunas familias venden los productos que producen a través de la agricultura, la caza, la pesca y/o la extracción de la madera; y envían a sus hijos e hijas a estudiar a Sepahua.

De acuerdo con la DACI (MINCU 2015), los hombres nahuas pueden recorrer gran parte del territorio de la RTKNN para cazar, siendo esta una actividad importante para la economía familiar. Así, algunos comuneros mencionan que abundan las presas de caza en las zonas cercanas a la comunidad, y que las principales herramientas empleadas son la escopeta, las trampas artesanales y las trampas de tipo industrial.

Los nahuas de Santa Rosa de Serjali se organizan a través de una junta directiva encabezada por un presidente de la comunidad y con una autoridad tradicional llamada curaca. Por intermedio de sus autoridades, el pueblo nahua asentado en esta comunidad viene solicitando la presencia del Estado, a través de proyectos de salud, educación, programas sociales, saneamiento y vivienda (MINCU 2015).

El 12 de diciembre del 2014, mediante Resolución Directoral Nº 1625-2014-GRU-DIRESAU-OAJ, emitida por la Dirección Regional de Salud de Ucayali, se reconoce el establecimiento de salud de Santa Rosa de Serjali como parte de la Red del Ministerio de Salud.

Creencias y prácticas ancestrales

El texto Aquí vivimos bien de la organización Shinai enfatiza en el estrecho vínculo entre los nahuas y su entorno, a través de actividades como el cultivo de una planta, la construcción de una casa o la creación de una chacra. Hasta después de la muerte, el vínculo entre la persona nahua y sus árboles perdura, de la misma manera en que perdura su conexión con la chacra o la casa que construyó (Shinai 2004).

Esta conexión entre los nahuas y el entorno en el que viven se manifiesta también a través de la importancia que tienen las zonas de las cabeceras de los ríos, puesto que fue en esas zonas en donde enterraron a sus parientes durante las epidemias de la década de 1980. Los nahuas afirman que el alma o yoshi de la persona que ha muerto se separa del cuerpo e intenta mantenerse en contacto con sus parientes, estando el yoshi de la persona vinculada con las pertenencias materiales, casas y chacras, así como lugares que le pertenecieron (Shinai 2004).

De acuerdo con Shinai (2004), una práctica ancestral de los nahuas fue el trasladarse a otro sitio luego de la muerte de un familiar, con la finalidad de escapar del yoshi que permanecía en los lugares asociados a la persona difunta.

Alonso Zarzar ha señalado que, en la tradición de los pueblos nahua, el cuerpo es el centro de atenciones estéticas. Entre sus principales ornamentos han destacado las coronas de plumas de aves, los cinturones y collares de semillas o dientes de mono, entre otros (Zarzar 1988). Asimismo, practicarían la pintura corporal, llevando además los nahuas en aislamiento un corte de cabello redondo (MINCU 2015).

Bibliografía

HELBERG, Heinrich y Patricia REYNOSO
1986
Primer estudio etnográfico del grupo étnico Yura o Nahua. Documento de trabajo. Lima.
MINISTERIO DE CULTURA (MINCU)
2015
Registro de pueblos indígenas en situación de aislamiento y contacto inicial. Consulta: 9 de enero de 2015. http://www.cultura.gob.pe/interculturalidad/dpiaci
SHEPARD, Glenn
2003
“Los yora/yaminahua”. En: HUERTAS, Beatriz y Alfredo GARCÍA (editores). Los pueblos indígenas de Madre de Dios. Lima: FENAMAD, IWGIA.
SHINAI
2004
Aquí vivimos bien. Territorio y uso de recursos de los pueblos indígenas de la Reserva Kugapakori Nahua. Lima: SHINAI.
TOWNSLEY, Graham
1994
“Los yaminahua”. En: SANTOS GRANERO, Fernando y Frederica BARCLAY (editores). Guía etnográfica de la Alta Amazonía. Volumen II. Lima: FLACSO, IFEA, pp. 1-127.
ZARZAR, Alonso
1988
“Radiografía de un contacto: los Nahua y la Sociedad Nacional”. Amazonía Peruana, número° 14. Lima: CAAAP, pp. 91-113.