Pueblo indígena
Lengua
Familia lingüística

Matsigenka

El pueblo matsigenka, cuya lengua pertenece a la familia lingüística Arawak, ha empleado esta denominación debido a que, en su idioma originario, matsigenka puede traducirse como ‘seres humanos’ o ‘gente’. Esta denominación se habría generalizado entre la población mestiza luego de los misioneros dominicos publicaran en el año 1918 la revista Misiones Dominicas del Perú.

El pueblo matsigenka vive principalmente en los departamentos de Cusco y Madre de Dios. Además de vivir en comunidades, existe población matsigenka en situación de aislamiento voluntario y en situación de contacto inicial en la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros, así como en las cuencas de los ríos Camisea, Cashiriari, Paquiría y Timpía (MINCU 2015).

Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades matsigenka se estima en 15, 649 personas. Adicionalmente, el Ministerio de Cultura estima 670 matsigenkas en situación de aislamiento y en situación contacto inicial viven en otros asentamientos. 

Historia

Las evidencias históricas de la presencia de este pueblo se remontan al periodo prehispánico. Según Casevitz (1985), los matsigenkas entran en contacto con poblaciones andinas durante el gobierno del inca Cápac Yupanqui, en un contexto en el cual el Imperio Inca pretendía ampliar sus territorios. Si bien los incas solo llegaron a conquistar algunas aldeas cercanas a territorios habitados por los matsigenkas, esto les permitió dominar geográficamente los bosques al norte del Cusco. La inclusión de palabras de origen quechua en la lengua matsigenka, numerosos cuentos y mitos sobre el Inca y la tradición de tejer túnicas de algodón como las cushmas -vestimenta típica-, serían las evidencias de la antigua relación comercial entre poblaciones andinas y este pueblo (Shepard e Izquierdo 2003).

Según Dan Rosengren (2004), las relaciones de intercambio entre los matsigenka y las poblaciones andinas se basaron en diversos productos; mientras los matsigenka proveían coca, tabaco, pieles y plumas a estas poblaciones, ellos recibían a cambio herramientas de bronce, sal y textiles. El intercambio comercial de los matsigenka no se habría limitado a los incas, sino que, habría abarcado a poblaciones ubicadas en la selva baja. Las evidencias de los caminos de piedra inca, que se extienden hasta dentro del territorio matsigenka a través de la cordillera de Vilcabamba en la cuenca del Urubamba, y dentro de la regíon de Cosñipata del alto Madre de Dios, serían otra evidencia de esta relación comercial (Shepard e Izquierdo 2003).

Desde el siglo XVII, los jesuitas fundaron, al norte del Cusco, algunas haciendas que les permitieron financiar sus escuelas. De esa época datan dos expediciones: una en el año 1572, al mando de Martín García Loyola, y otra en el año 1715, dirigida por el jesuita Cristóbal de Quevedo, en ninguna de ellas, sin embargo, se hicieron grandes esfuerzos por evangelizar a las poblaciones indígenas (Mora y Zarzar 1997). Posteriormente, entre los años 1799 y 1900, los misioneros franciscanos tuvieron a su cargo la evangelización de la zona del Urubamba con lo que se estableció cierto contacto con los matsigenka (Rosengren 2004).

Algunos autores han hecho notar que casi hasta fines del siglo XIX los misioneros jesuitas, dominicos y franciscanos, sucesivamente, demostraron poco interés por la evangelización de este pueblo, lo que probablemente se debió a su gran dispersión y a la ausencia de grandes aldeas (Varese citado por MINSA 2006). Esta situación cambió drásticamente con la extracción del caucho y el descubrimiento de la corteza de la zarzaparrilla (usada en la fabricación de la quinina para tratar la malaria), pues la búsqueda de estos recursos llevó a que se incrementara la presencia de población no indígena en el territorio matsigenka. Esto trajo como resultado una alta mortalidad de la población indígena debido a la persecución de población nativa en condición de esclavitud, y a una mayor dispersión de la población, ya que un grupo de ellos optó por refugiarse en zonas aisladas (ILV 2006).

A pesar de que para muchos matsigenka la figura de personajes como Carlos Fitzcarrald y otros patrones caucheros significó el terror y la persecución sin compasión, existe un buen número de historias que relatan la resistencia y valentía de los hombres matsigenka que lograron enfrentar a estos personajes (Rosengren 2004).

En la década de 1930, con la construcción de las primeras carreteras hacia territorio matsigenka, se pudo establecer un mayor contacto con esta población, fenómeno que estuvo ligado a la expansión de las haciendas de té, café y coca en el alto Urubamba y el alto Madre de Dios (MINSA 2006).

Recién a principios del siglo XX, con el establecimiento de misiones dominicas en Chirumbia, se puede considerar que empezó la evangelización de los matsigenka, proceso que se desarrolló con mayor magnitud con la llegada del Instituto Lingüístico de Verano (ILV) en la década de 1950 (Rosengren 2004). En este contexto, se crean muchas comunidades matsigenka, asentándose la población alrededor de las escuelas bilingües instaladas por esta institución (ILV 2006).

Otro de los cambios importantes en la zona del Urubamba se relaciona con la llegada masiva de inmigrantes andinos a partir de la década de 1940, luego de la erradicación de la malaria. Esta migración se aceleró en el año 1955 como resultado de las grandes hambrunas en la sierra (Mora y Zarzar 1997).

A inicios de la década de 1940 se expandió sobre el bajo Urubamba un frente maderero, desde el norte, que tuvo por centro a Atalaya y luego la misión de Sepahua, y que se extendió progresivamente sobre el territorio matsigenka y sus afluentes (MINSA 2006).

Instituciones sociales, económicas y políticas

Tradicionalmente, la pesca es practicada por los matsigenka  durante todo el año, por lo que constituye una importante fuente de proteína en su alimentación. De acuerdo con Rosengren (2004), es posible distinguir hasta ocho métodos de pesca con diferentes instrumentos, que emplean los matsigenka según la época del año y el comportamiento del río (Rosengren 2004).

Si bien los matsigenka se han caracterizado por practicar un policultivo, sembrando hasta treinta tipos diferentes de cultivos en una misma chacra, Rosengren (2004) ha señalado que durante las últimas décadas han cobrado mayor presencia los cultivos del achiote, café y cacao, destinados a la comercialización.

Por otro lado, durante las últimas décadas muchas familias matsigenka vienen practicando también la ganadería, algunos participan de la producción de madera y otros trabajan en para empresas petroleras (Mora y Zarzar 1997). En los últimos años algunas comunidades nativas se han involucrado también en en actividades turísticas (Shepard e Izquierdo 2003).

Hasta principios de la década de 1950, los matsigenka se encontraban organizados políticamente por los jefes de cada grupo familiar. Éste, por lo general, era un orador en el estilo tradicional de los matsigenka, que podía infundir respeto y persuadir a otros. En la actualidad, la organización política de este pueblo incluye a organizaciones de distinto nivel, como las federaciones y los consejos que representan a las diversas comunidades nativas de la zona (Mora y Zarzar 1997).

Creencias y prácticas ancestrales

Según Dan Rosengren (2004), para muchos matsigenka, el universo consiste en un número impar de mundos, ya sean tres o cinco:

  • El mundo en el que vivimos, kipatsi, está ubicado a la mitad de una sucesión de mundos.
  • Los mundos ubicados encima de nosotros: el menkoripatsa, como el cielo; y el inkite, que está tan distante que es imposible verlo, excepto durante la noche. En el inkite vive el dios creador, Tasorintsi.
  • Los mundos debajo de nosotros: el kamavira y el gamaaironi. Estos mundos son habitados por los muertos y por seres monstruosos y demonios. El paisaje es rocoso y accidentado donde no crece nada.

Estos cinco mundos están conectados por el río cósmico que empieza en el inkite, desde donde fluye hacia abajo, a través de todo el universo.

France-Marie Renard-Casevitz y Ollivie Dollfus (1988) señalan que en la mitología matsigenka es la luna (masculino) quien trajo la agricultura, el tabaco y el veneno para la pesca. Además, se ha señalado que de acuerdo con cosmovisión  matsigenka, existen ciertos tabúes que se debe respetar, como no comer determinados alimentos durante el embarazo o no mencionar a ciertos animales para evitar que les hicieran daño (ILV 2006).

La medicina tradicional desempeña un papel central en la vida de los matsigenka. Las opciones de tratamientos etnomédicos incluyen curanderos o chamanes, remedios caseros y el uso de cientos de plantas medicinales. Las plantas medicinales, en particular, se utilizan para curar muchos tipos de afecciones físicas, psicológicas y espirituales, aflicciones que en sí estarían íntimamente relacionadas (Shepard e Izquierdo 2003).

Participación en Procesos de Consulta Previa

Además de los dos procesos a nivel nacional, el pueblo matsigenka viene participando de dos procesos de consulta previa respecto del lote de hidrocarburos 175 y 191.

Para conocer más sobre estos procesos, visite el portal web de Consulta Previa en: http://consultaprevia.cultura.gob.pe/

Bibliografía

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