Chapra

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El pueblo Chapra, también conocido como shapra, ha sido relacionado con el pueblo kandozi debido a que tienen una historia común y a que se han ubicado en la misma zona geográfica. Actualmente, este pueblo se ha ubicado principalmente en el distrito de Morona, en la provincia de Datem del Marañón, departamento de Loreto, cuya población mayoritaria se ha asentado a lo largo del curso medio del río Morona, y de dos de sus principales ríos tributarios: Pushaga y Sicuanga (Fecham, 2010 ; BDPI, 2019). Dichas áreas pertenecen a la actual jurisdicción del distrito de Morona en la provincia de Datem del Marañón, departamento de Loreto.

Si bien su lengua pertenece a la familia lingüística del kandozi, este pueblo ha sido muy vinculado con los pueblos cuya lengua pertenece a la familia Jíbaro.

Según la información procesada por la Base de Datos Oficial de Pueblos Indígenas u Originarios del Ministerio de Cultura (en adelante, BDPI), y recogida por los representantes del pueblo Chapra sus localidades se distribuyen en 3 sectores: el primero agrupa 11 localidades (Nueva Esperanza de Pushaga, Nuevo Pushaga, Puerto Pijuayal, Naranjal, Panguanita, Unanchay, Unión Indígena, Nuevo Chingana, Soledad, Nuevo Tangama, San Salvador); el segundo agruparía a 4 localidades (Shoroya Cocha y anexos, Musa Candashi, Bella Vista y Pincha Cocha); y el tercero a 7 localidades (Inca Roca, Nuevo Inca Roca, Nueva creación Chapra, Nueva Capirona, Tukora, Wayusa y Nuevo Amor[1]). Ahí vivirían aproximadamente 900 personas[2].

 

[1] Esta información también está disponible en la web de la BDPI y se irá actualizando de acuerdo a la información oficial remitida por la Dirección Regional de Agricultura de Loreto, los trabajos de identificación en campo y los resultados de los Censos de comunidades nativas y campesinas 2017.

[2] Información procesada con la información poblacional de los centros poblados censales que se ubicarían en las localidades chapra de acuerdo al XII Censo de Población, VII de Vivienda y III de Comunidades Nativas, I de Comunidades Campesinas – Instituto Nacional de Estadística e Informática (2017)

Historia: 

La información bibliográfica sobre el pueblo Chapra hace referencia principalmente a grupos de población indígena denominada murato, maynas y kandozi-Chapra, y al área geográfica que tradicionalmente habrían ocupado. Los españoles habrían tenido un encuentro con los antepasados de los pueblos Chapra y kandozi durante el siglo XVII, en la época en que fundaron la ciudad de Borja, cerca del pongo de Manseriche (Surrallés, 2007).

El explorador y militar español Diego Vaca de la Vega habría informado del área geográfica en mención como la zona ocupada por los indígenas “maynas”, término que se habría generalizado para denominar a una serie de sub-grupos, entre los que se encontraban los antepasados de los Chapra y los kandozi. Vaca de la Vega en 1619 funda la ciudad la ciudad de San Francisco de Borja y establecería 24 encomiendas a lo largo de dicha zona en las que se produjeron una serie de revueltas indígenas. Ante dicho escenario, la represalia militar no se hizo esperar, siendo uno de los resultados el establecimiento de misiones jesuitas para evangelizar a los indígenas, y su extensión hacia la provincia Maynas (CORPI, 2002).

De acuerdo con Surrallés (2007), la época del caucho no afectó fuertemente al pueblo kandozi, quienes compartían el área de ocupación geográfica con los Chapra. Según este autor, los indígenas rechazaron la presencia de los patrones y realizaron ellos mismos las actividades de extracción, intercambiando dicho producto por herramientas de metal.

Estos contactos produjeron una epidemia de hepatitis que en el año 1940 acabó con la vida de cientos de ellos (Chirif y Mora, 1977). El primer brote fue llamado hepatitis roja y la segunda fue hepatitis negra. La primera fue causada indirectamente por el del Instituto Lingüístico de Verano (en adelante, ILV) y la Misión Suiza, y la segunda por la actividad hidrocarburífera (MINSA, AIDESEP y UNICEF, 2006)

En esas épocas empezarían a llegar lingüistas del ILV a esta zona del país (Surrallés, 2007). El aporte del ILV fue enseñarles a escribir la lengua al pueblo Chapra; pero otra actividad que realizaron a la par fue traducir el nuevo testamento de la biblia en la lengua kandoshi-chapra.

Lengua originaria

La lengua kandozi-Chapra pertenece a la familia lingüística kandozi y presenta las variedades kandozi y Chapra que son habladas por dichas parcialidades culturales.

Actualmente los Chapra comparten con el pueblo Kandozi la lengua materna, denominada oficialmente “Kandozi-chapra”, perteneciente a la familia lingüística kandozi. De acuerdo al Ministerio de Educación (2013), esta lengua es vital en ambas variedades, pues todas las generaciones la hablan. El sector de educación, mediante Resolución Directoral N° 2553-2009-ED, del 06 de noviembre del 2009, aprobó el alfabeto de la lengua Kandozi-chapra constituida por 31 grafías. Luego de congresos y talleres sobre la lengua indígena, se emitió la Resolución Directoral N° 0281-2013-ED, el 25 de junio de 2013, que modificó el alfabeto aprobado por la resolución anterior, disminuyendo a 25 grafías para ésta lengua. Por último, el Ministerio de Educación ha reconocido oficialmente el alfabeto con la Resolución Ministerial N° 303-2015-MINEDU, el 12 de junio de 2015, oficializando las últimas 25 grafías. Actualmente, el pueblo presenta dos traductores e intérpretes registrados por el Ministerio de Cultura.

Es importante señalar que actualmente existe una demanda del pueblo Chapra por incorporar su lengua como una nueva dentro de la lista de 48 lenguas indígenas u originarias. El proceso se encuentra en evaluación en el Ministerio de Educación, entidad competente encargada del proceso de normalización lingüística.

 

Instituciones sociales,económicas y políticas: 

La Dirección de Consulta Previa del Ministerio de Cultura realizó en el año 2015 un trabajo de campo para la identificación de pueblos indígenas en comunidades del pueblo Chapra. A partir de este trabajo, se obtuvo información sobre población auto identificada como Chapra, que reivindica una cultura propia, distinta de la del pueblo kandozi, al que han sido estrechamente vinculados (Cultura, 2015).

A partir de dicho trabajo de campo, se conoce, por ejemplo, que la poliginia (la posibilidad de que un hombre tenga por esposa a más de una mujer) es un patrón cultural que se practica hoy en día, en algunas comunidades Chapra. Según las personas entrevistadas en estas comunidades, esta situación es permisible solo cuando el varón tiene la capacidad para mantener a una numerosa familia. En ese sentido, los hombres con más de una esposa deben contar con mayores recursos para mantener a su familia (Cultura, 2015).

Por otro lado, una tradición que aún mantiene vigencia es el patrón de residencia matrilocal, el cual establece que el varón, al contraer matrimonio, debe desplazarse a la comunidad y/o hogar de la familia de la madre de la esposa. Así, los nuevos matrimonios deben establecerse en el lugar donde viven los padres de las esposas. De acuerdo con las personas entrevistadas, este patrón cultural constituiría una manera de asegurarse que el esposo de un buen trato a su esposa (Cultura, 2015).

La autodenominación y denominación oficial del pueblo Chapra

Por mucho tiempo, para la etnografía, los Chapra estuvieron a la sombra del pueblo kandozi. Desde el pionero estudio, “Los grupos étnicos de la amazonía peruana”, publicado por el Instituto Lingüístico de Verano el año 1978 y que sin duda se convirtió en material de referencia, se mostraba a los Chapra como un pueblo absorbido culturalmente por los kandozi. Es probable que la gran semejanza entre ambos pueblos (lingüística, cultural e histórica) y la cercanía de sus espacios vitales, hayan impedido advertir a los investigadores las diferencias que los separan. Y es probable también que, en un ejercicio de pragmatismo entre los estudiosos, se haya optado por referirse a ambos pueblos como “kandozi-Chapra”, aunque dicha nomenclatura dejaba entrever que los segundos (quizá por ser menos numerosos) eran el pueblo añadido, el pueblo en vías de extinción.

Los resultados de los censos nacionales 2017, indican que 218 personas se han autoidentificado como parte del pueblo indígena Chapra a nivel nacional.

El vocablo “shapra”, al parecer, habría sido adoptado por los primeros estudiosos del pueblo debido a que ese era el nombre de un eminente jefe o kuraka (Fecham, 2010). Otra palabra que se suele usar para llamar al pueblo Chapra es Murato. Por muchos años, el término shapra fue el preferido en cuanto documento se escribía sobre los Chapra. En algunos documentos, aunque con menor frecuencia, se empleaba también el vocablo chapara (Ribeiro et al., 1978). El dilema nominal sería resuelto por los propios Chapra, quienes acordaron autodenominarse como “Chapra”. Por tanto, esta sería la forma más adecuada para referirse al pueblo pues revela un ejercicio de autodefinición del propio colectivo. En esa línea, la denominación oficial del pueblo, referenciado en la BDPI, emplea el término “Chapra”.

Entre las actividades económicas de los Chapra se encuentran la agricultura y la ganadería. La mayor parte de la producción agrícola es destinada al consumo interno, mientras que la ganadería es una actividad realizada exclusivamente con fines comerciales. Los productos agrícolas que tradicionalmente se consumen son la yuca, el arroz, el maíz, el plátano, el camote, la cocona, la caña, entre otros.

Otras actividades económicas de autoconsumo son la caza y la pesca. Una parte importante de los entrevistados en las comunidades Chapra resaltó la importancia de la caza en la alimentación y en la economía familiar. No obstante, los entrevistados señalaron también que cada vez hay menos disponibilidad de presas de caza, por lo que la población se ve forzada a caminar cada vez más horas para llegar a lugares donde se den las condiciones para conseguir animales silvestres.

 

 

Creencias y prácticas ancestrales: 

En la cosmogonía Chapra el mundo de los vivos, habitado por los hombres, la flora y la fauna, recibe el nombre de tsaponchi. Ese mundo, entregado a los Chapra en un periodo primordial, surgió de las aguas y pronto se convirtió en una gran isla flotante, con toda clase de recursos, pero al mismo tiempo, es un mundo tan inestable que, en algún momento imposible de prever, puede retornar a las profundidades de las que nació (Fecham, 2010).

En el periodo fundacional, en el que las fronteras entre los hombres y los animales eran delgadas, el relato mítico describe a un hombre que logró sobrevivir a una gran inundación que cubrió toda la tierra guareciéndose en las copas de un árbol de huito. Por varios meses, el único hombre de la tierra se alimentaba solo con los frutos del huito; la noche era perpetua. De cuando en cuando, el hombre arrojaba uno de los frutos al vacío, con el propósito de adivinar si las aguas habían descendido ya. Tras días repitiendo la operación, la caída de uno de los frutos emitió un sonido lejano, revelándole así que la tierra estaba seca. El hombre al fin bajó del árbol y se dispuso a descubrir el nuevo y desolado mundo. Como no tenía alimento, preparó una cerbatana con la que cazó pequeñas aves. En su camino, el hombre divisó una fogata y se acercó hacia ella. Sorprendido, cogió la rama de un árbol para conservar el fuego. A partir de ese momento el hombre conoció y aprendió a dominar el fuego. Días después el hombre se aventuró a cazar en el bosque; a su regreso, la sorpresa fue aún mayor: el hombre encontró unos cántaros con chicha de maíz. Consternado por el hallazgo, se ocultó cerca de allí para descubrir quién había preparado la bebida. Esperó un tiempo hasta que, por los aires, vio acercarse a dos loros, los cuales, al tocar la tierra, se convirtieron en mujeres. Colmado de felicidad por el descubrimiento, el hombre salió de su escondite y quiso apresar a las dos mujeres: una de ellas, convertida nuevamente en loro, huyó volando; la otra no tendría la misma suerte y sería capturada por el hombre. De los hijos de aquella unión nacerían las sociedades que se esparcirían por el mundo: los mestizos que poblarían el curso del río Amazonas; los kandozi que ocuparían los pantanales; los Chapra que se asentarían en las alturas, y los awajun que se instalarían en las montañas. Al igual que las civilizaciones humanas, en aquel período mítico emergerían los principales ríos, gracias al trabajo del Martín Pescador, avecilla que traía agua del mar y la depositaba en diferentes lugares del mundo Chapra (Fecham, 2010). Existe otro mundo, llamado kaniba, que se ubica tan alto que ninguna persona podría llegar: sólo el colibrí, con su rapidez y capacidad de mantenerse suspendido en el aire, podría arribar a esta tierra (Fecham, 2010).

Entre los pueblos indígenas amazónicos los seres humanos y los no humanos (el bosque, los animales, ríos y lagos) no serían esencialmente distintos puesto que los seres que custodian el mundo natural tendrían comportamientos, intereses y pasiones semejantes a las de las personas (Descola, 2007). Dicho de otro modo, para estos pueblos, el entorno natural estaría poblado por un tipo de personas, solo diferentes en apariencia, con los cuales es posible establecer relaciones de reciprocidad, intercambio y fijar alianzas (Descola, 2007; Fecham, 2010).

Esta formulación parece calzar con el pensamiento Chapra: entre ellos, animales como los monos y las aves tienen, al igual que los humanos, eminentes jefes guerreros que lideran las campañas bélicas (Fecham, 2010). A su vez, el bosque está resguardado también por seres tutelares: illi es el nombre que recibe el “dueño” de los animales de caza, con el cual los cazadores procuran mantener relaciones amistosas, capturando solo lo necesario, sin excederse, y guardando discreción si, en alguna ocasión, illi se le ha presentado en sueños para revelarle los secretos del bosque o dotarle de habilidades para la caza, de esa manera tiene garantizada la provisión de carne para su familia (Fecham, 2010).

En el panteón de entidades trascendentales Chapra se habla de otros personajes, como los tsogui (seres que habitan las profundidades de los ríos con los mismos hábitos y costumbres que los humanos. En este mundo, todo allí está invertido: la cabeza de los hombres y sus extremidades están volteadas); los tsagachi (seres que habitan el mundo astral: estrellas y cuerpos celestes); los karia (seres de los truenos y las tempestades que conviven con las tsagachi); los masaachi (nombre que reciben las principales constelaciones); iwarzipni (que vive debajo de la tierra y desde allí transmite a las mujeres los conocimientos para la agricultura).

La espiritualidad es susceptible de ser descrita en la medida en que pone en funcionamiento hábitos tangibles entre los oficiantes. Entre los Chapra, una de las prácticas más importantes –en tanto refleja claramente la interacción entre las personas y los seres trascendentales– es la búsqueda de visión (Fecham, 2010). Extendida entre los pueblos indígenas vecinos (los wampis la llaman arutam), consiste en el deseo personal, y a veces colectivo, de “conectarse” con los seres tutelares del entorno natural o con algún antepasado. El propósito es recibir los consejos y la sabiduría “esencial”. Por regla general, la búsqueda de visión implica que el practicante se distancie del mundo comunal; por ello, se interna en el bosque, acompañado por un guía, para ingerir sustancias como la ayahuasca, preferentemente en aquellos lugares considerados “poderosos”, como las cascadas.

Un Chapra suele “buscar visión” en fases críticas de su trayectoria vital, especialmente en aquellos momentos en los que la incertidumbre, la angustia o la preocupación lo superan: antes de concretar un negocio o acuerdo importante; antes de adoptar una decisión clave en la vida política, o para corregir algún comportamiento indeseado (Fecham, 2010). Se cree que los grandes líderes del pueblo son los que han logrado una visión superior.

Bibliografia: 

AIDESEP, FORMABIAP, FUNDACIÓN TELEFÓNICA

2000    El ojo verde. Cosmovisiones amazónicas. Lima: AIDESEP, FORMABIAP, Fundación Telefónica.

 

CHIRIF, Alberto y MORA, Carlos

1977    Atlas de comunidades nativas. Lima: Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS).

 

Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI), el grupo de Trabajo Racimos de Ungurahui y el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA)

2002    Una historia para el futuro. Territorios y Pueblos Indígenas en Alto Amazonas.

 

DESCOLA, Phillipe

2004.   Las cosmologías indígenas de la amazonía En: Tierra Adentro. Territorio Indígena y percepción del entorno, Eds. García y Surrallés. pp. 25-36, IWGIA, Copenhague

 

MINISTERIO DE CULTURA (Cultura)

2015    Información recolectada en campo por la Dirección de Consulta Previa del Viceministerio de Interculturalidad, 2015.

 

MINISTERIO DE SALUD (MINSA), AIDESEP y UNICEF

2006. Kandozi y Shapra frente a la hepatitis B. El retorno de lo visible.

 

RIBEIRO, Darcy y WISE, Ruth

1978    Los grupos étnicos de la Amazonía peruana. Comunidades y peruanas N° 13. ILV, Lima.

 

SURRALLÉS, Alex

2007    “Los candoshi”. En: SANTOS GRANERO, Fernando y Frederica BARCLAY (editores). Guía etnográfica de la Alta Amazonía. Volumen VI. Lima: IFEA, Smithsonian Tropical Research Institute, pp. 243-380.

Región:: 
Ubicación Geográfica: 
Referencias geográficas: 

 

ríos Sicuanga y Pushaga

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