Introducción

Thomas Mueller CBC-GIZ
Thomas Mueller CBC-GIZ

El territorio peruano alberga una historia de más de 20,000 años. Su variada y abrupta geografía albergó desarrollos civilizatorios desde hace más de 5,000 años, siendo los de mayor antigüedad de nuestro continente.

Los antiguos peruanos formaron grupos étnicos que coexistieron con sus distintas culturas y lenguas. Establecieron patrones de poblamiento que permitieron aprovechar óptimamente los recursos naturales de diversos ecosistemas. Crearon sistemas tecnológicos que lograron grandes transformaciones en armonía con la naturaleza, como la fertilización de tierras o el desarrollo de obras hidráulicas, entre otras, hoy  admiradas por el mundo entero.

Sus sistemas religiosos tuvieron como base común el reconocimiento de deidades y de espíritus contenidos en los propios recursos naturales, que tenían “vida espiritual” como protagonistas de su cosmovisión. Sus expresiones lingüísticas fueron múltiples y sus formas de comunicación y de organización política permitieron la integración y el desarrollo de expresiones culturales particulares.

Durante el proceso de colonización, pese a que a la población conquistada fue prohibida de expresarse en su propia lengua y cultivar su cultura, muchas de estas prácticas y creencias permanecieron vigentes.

Las poblaciones indígenas, descendientes directos de las poblaciones prehispánicas, se han desarrollado y reproducido  de manera diferenciada en la Amazonía y en los Andes. En la Amazonía  vivieron la incursión de las misiones, la explotación del caucho y la colonización paulatina. Las poblaciones andinas, principalmente quechuas y aimaras, fueron objeto del reordenamiento impuesto por las encomiendas y reducciones coloniales, y mano de obra de las haciendas durante la república. 

Hoy en día, estos pueblos mantienen y reproducen instituciones culturales propias como el uso de lenguas ancestrales, el quechua y el aimara en los Andes, el asháninka y el shipibo-konibo en la Amazonía, entre otras. Desarrollan prácticas culturales ancestrales que coexisten en el Perú actual y se mezclan con prácticas posteriores como la vestimenta occidental, el uso del castellano y la tecnología moderna. Son estos pueblos a los que hoy conocemos como pueblos indígenas u originarios.

Si bien las referencias al término “indígena” datan de varios siglos atrás, es a partir del trabajo de organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con el Convenio 169, que la categoría “Pueblo Indígena” asume un nuevo protagonismo. Bajo este paradigma, los pueblos indígenas son entendidos como pueblos originarios cuyos antepasados se encontraban en territorios que luego fueron conquistados, que además han conservado instituciones culturales y una identidad propia.

En el Perú, el Estado ha reconocido el espacio donde tradicionalmente se han desarrollado y organizado estas poblaciones mediante la Ley de Comunidades Nativas y de Desarrollo Agrario de la Selva y Ceja de Selva, aprobado por Decreto Ley 22175 (1978), y con la Ley General de Comunidades Campesinas, Ley 24656 (1987). Ambas leyes han sido recogidas por la Constitución Política de 1993, la cual otorga legalidad a las comunidades nativas y comunidades campesinas. Asimismo, desde 1995, los derechos de los pueblos indígenas u originarios se encuentran protegidos gracias a la entrada en vigencia del Convenio 169 de la OIT, el cual fue ratificado por el Congreso de la República en 1994[1].

Con la creación del Ministerio de Cultura y el Viceministerio de Interculturalidad, en el año 2010, el Estado peruano da un paso más hacia el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas u originarios. Se inicia, de este modo, una nueva perspectiva de ciudadanía y diálogo intercultural, de la cual es expresión la promulgación de la Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios.

La escasa información oficial que el Estado Peruano tiene sobre los pueblos indígenas es muestra de la deuda histórica con este sector de la población. En este sentido, nuestro propósito es impulsar un proceso de reconocimiento de las expresiones de la diversidad cultural como fuente de riqueza y potencial de desarrollo para todos, que visibilice a la población indígena y que contribuya a garantizar sus derechos como ciudadanos y ciudadanas.

El Viceministerio de Interculturalidad, en su calidad de organismo técnico especializado en materia indígena del Poder Ejecutivo, es la entidad que está a cargo de la creación y actualización de la Base de Datos. Mientras que el órgano directamente responsable es la Dirección General de Interculturalidad y Derechos de los Pueblos (Resolución Ministerial N° 202-2012-MC, que aprueba la Directiva N° 03-2012/MC). La Base de Datos es actualizada con información generada por los diferentes sectores de la sociedad, entidades de la administración pública, organizaciones representativas de los pueblos indígenas e instituciones especializadas.

 

[1]En el caso específico del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes (1989), éste fue aprobado en el Perú mediante Resolución Legislativa Nº 26253 y ratificado mediante instrumento del 17 de enero de 1994 y depositado en la OIT con fecha 02 de febrero de 1994. De acuerdo a lo señalado en el artículo 38.3 del referido Convenio, éste entró en vigencia en el Perú doce meses después de la fecha en que se registró la ratificación, es decir, desde el 02 de febrero de 1995.